Quedó evidenciado en el proceso que el procedimiento de evaluación de impacto ambiental tuvo tantas carencias que en base a él no se podía concluir sobre la no afección del Complejo; que las medidas correctoras fueron inadecuadas, insuficientes y que incluso no se llegaron a cumplir muchas de ellas; que el plan de vigilancia igualmente fue incompleto, deficiente metodologicamente y no permitió detectar siquiera que las dos depuradoras, que construyo la promotora para depurar las aguas de El Gordo, Berrocalejo y el complejo, no funcionan, o funcionan mal, debido a sus muchas deficiencias y falta de reparaciones de forma que el agua cuando entra, es incluso de mejor calidad que la que sale; que el agua del Embalse de Valdecañas ha sufrido una eutrofización 10 veces superior a la habitual desde que se iniciaron las obras del complejo y no han podido encontrar otra causa aparente que las grandes aportaciones de nutrientes realizadas con el movimiento de tierras para llevar a cabo las obras y la falta de depuración de afluentes del complejo, como la de fertilizantes del campo de golf que evacuan directamente al embalse; que el ajardinamiento de zonas libres no cumple con los requisitos de la declaración de impacto ambiental al incorporar plantas aloctonas e invasoras; que las edficaciones tampoco cumplen el requisito de incorporar aleros para facilitar la nidificación de aves, que no se construyó el edificio para instalar un centro de interpretación de las aves; que no sellevó a cabo por completo la revegetación del perímetro de la isla para hacer un vallado que ocultara el complejo, y un largo etcétera sobre el que podría seguir llenando páginas.

Sus conclusiones sobre el hecho de que evitar en la isla la presencia humana sería la mejor opción para la protección de la ZEPA y el cumplimiento de la Directiva Hábitat no han quedado desvirtuadas por el hecho que la Junta aduce de que no haya decrecido en la ZEPA el número de aves invernantes como gansos y grullas, pues este hecho lo atribuyen los peritos al incremento generalizado que han tenido estas especies en todo el país; por el contrario si ha decrecido el número de cormoranes cuando en el resto del país también ha aumentado su número, y esto es atribuible al empeoramiento de la calidad del agua del embalse cuya turbidez y escasez de peces, les restan posibilidades de alimentación y las grullas han tenido que modificar sus dormideros para evitar la isla, lo cual ya es una perturbación de su hábitat.

Y si hay algo hay que se repite en todo el informe es la falta de datos sobre flora, fauna y hábitats prioritarios en la propia isla y la mala calidad de los existentes en toda la ZEPA antes de la construcción del complejo, lo cual han dificultado sus tareas de valoración y que algunas de sus respuestas no fueran concluyentes . Y de esta falta de datos es responsable la Junta, de la misma manera que es responsable de haber tomado la decisión de construcción del complejo sin la información necesaria. Luego no puede ahora reprochar a los peritos la falta de conclusiones a su gusto cuando  no generó o publicó a su debido tiempo (cuando se declaró la ZEPA, cuando se autorizó el complejo, cuando presentó su informe e vulnerabilidad de la demolición con la demanda de no ejecución) los datos e información necesaria en se debían haber fundamentado sus decisiones, y en los se hubiera podido fundamentar el informe.

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